lunes, 4 de octubre de 2010

Go Cinderella


Say go Cinderella
Go Cinderella
Orgasm blush
Lipstick ‘n conceiler
Devil in a tight dress
Girl you a killer and aint nobody realer
And aint nobody realer, go, go, go, go, go
Go, go, go, go, go, go
Showtime

sábado, 18 de septiembre de 2010

Otro Día En Chile



(Inspirado en la Canción-Poema de Laurie Anderson: Another Day In America)

Despúes de tanto tiempo ... aquí estamos, al comienzo de una era completamente nueva. El comienzo de un nuevo camino ... ¿y ahora qué? ¿por dónde empezamos? ¿cómo partimos de nuevo?

Hay tanto que tenemos que revisar. Nuestro pasado, nuestro futuro. Pero todo a su tiempo. Lo único que podemos decir ahora es que el reloj apunta históricamente al mediodía, algo así como un norte referencial ...

Y que hoy es el día, que aquellos fueron los días, que mañana será el día. Nuevamente nos encontramos en la encrucijada entre infinitos caminos, la misma encrucijada que nuestros padres, abuelos, abuelos de abuelos y todo su árbol familiar antes que Ud. vivió.

Las dudas, las afirmaciones, la fe ... ¿qué camino elegiremos? ¿qué equipo llevaremos?

Ayer celebraban y hoy lloran. Ayer sufrieron y hoy se regocijan. Nuestro pueblo es maestro del chantaje y la hipocresía, y lo vemos hoy cuando vemos la Teletón y lloramos cada caso mientras nuestros bolsillos se secan, y lo vimos ayer cuando decidieron atacar al hermano extranjero por poder más que por honor.

Todo lo que pasó en el pasado es pasado. ¿Podemos vivir de él?

Cientos de personas encerradas en una pared de cristal miraban el cielo y decían: "Quiero ver un amanecer". Y cuando vieron el amanecer, decidieron levantarse. Y cuando vieron lo que había afuera de esa prisión, lo único que quisieron fue volver entrar a la prisión. ¿Podemos vivir del pasado?

Ohh esos días. Esos días. ¿Para qué están los días? Para despertarnos. Para apretar y terminar esas noches eternas.

Cuando vemos el pasado, miramos en retrospectiva al futuro, pensando en lo que será y sucederá. ¿Podemos vivir de él?

Doce personas se subieron a una lancha y llegaron a un paraíso terrenal. Uno de ellos dijo: "Aquí quiero que mi empresa se establezca". Pero cuando llegó el día de colocarla, miles de personas llegaron al lugar a atacar a su hermano y evitar que construyera su sueño. ¿Podemos vivir del futuro?

Ohh mi Chile, siempre mirando el día a día. ¿Para qué están los días? Para despertarnos. Para apretar y terminar esas noches eternas.

Alguien astuto dirá: "Bueno, si no podemos vivir del futuro ni del pasado, ¿podemos vivir del presente?"

Una pareja que se amaba pasional y jovialmente deciden casarse. Luego de dos años deciden divorciarse, y la gente le pregunta: "¿Por qué se casaron entonces? Podrían haberlo pensado mejor". Y ellos responden: "Bueno, jamás se nos pasó por la cabeza que nuestro hijo nacería deforme".

Ohh mi pueblo. Cada vez que te miro me salgo de mí y me digo: ¿soy chileno?...

Todavía extraño esos días con olor a madera, las ciudades más limpias, la gente más amable, la señora te devolvía la pelota cuando le golpeabas fuerte y llegaba a su casa. Esa época era el esplendor de Chile, el retorno de la luz, la claridad social suficiente para mirar y seguir.

Peque de conservador y dígame: ¿no era mejor el pasado? ¿ha escuchado cuántas veces esta misma frase? Vuelta al pasado, miremos en retrospectiva y veamos qué podemos rescatar. Eso es vivir del pasado. Con el pasado en la mano, veamos lo que hay que hacer para llegar a donde queremos. Eso es vivir del futuro.

¿Podemos vivir del presente?

Escucharás en la calle, en la televisión, en el cable, en Internet, en libros antiquísimos de un buscador de la virtud: "vive la vida que es una sola y queda menos para terminarla". ¿Se puede ser maestro de la vida? Sí. No se puede vivir del presente a tontas y a locas, sino pregúntele a un alcohólico, drogadicto o preso: ¿decidieron en su presente convertirse en lo que son ahora? Supongo que no, mucho menos que lo planificaron.

¿Es posible que el futuro que queremos para Chile no choque con el del resto de nuestros hermanos y hermanas? En el pasado nuestros antepasados vivieron un hecho humano. Eran dos polos opuestos para un mismo futuro de Chile, o al menos de su tierra. ¿Se puede vivir de Chile? ¿Se puede perdonar a quien no piense igual? ¿Se puede dañar a un hermano porque no piensa igual?

Ohh Chile. Cómo hemos cambiado tu rostro sin quererlo. Cómo el pobre cambia aquello que es aristócrata y lo convierte en algo propio de su cultura. Qué buenos que somos para juzgar y apuntar. Somos hipócritas. Sólo por vivir un poco más al sur o al norte del centro de la ciudad se le puede tachar de roto y ordinario. Sólo por tener un color de piel más oscuro se puede tachar de sucio. Sólo por pesar diez por ciento más que el peso normal se le puede tachar de obeso. Nuestros niños han aprendido bien este ejemplo.

Ohh Chile. El segundero avanza sobre el reloj esperando tu siguiente capítulo ...